Horas que pasan como trenes de alta velocidad...
Simplemente un mundo aparte creado por nosotros mismos,
donde nadie más tenía cavida...
Una ilusión que hacía que riéramos hasta que nos dolíera la barriga...
Abandoné el tren a tiempo...
Era algo sin pies ni cabeza...
Si hubiera sabido que era la última vez, tal vez lo hubiera hecho de otra manera...
Cuando se te abren puertas y ventanas, rara vez tienes claro desde el principio por donde salir,
pero una cosa queda clara, y es que cuando dudas en coger una puerta, es porque quieres cerrar la que tienes detrás...
No hay más ciego que el que no quiere ver...
Palabras que se han quedado debajo de la cama, aguardando salir de bocas cobardes...
Nunca entenderé ese miedo a enfrentarse a lo que uno siente...
¿Por que se alegra todo el mundo menos yo?
Putas decisiones...
Menos mal que no me regalaste la foto...
Hubiera tenido que emigrar de mi habitación...
Porque solo la quiero si se va a quedar, para nada, prefiero no tenerla...
¿Cuantas sonrisas tengo?
Yo me se las tuyas...
No voy a dejar que disfraces más las palabras, lo que quieras decirme, va a tener que ser con tus palabras...
No acepto más no puedos, ni más cosas dichas en voz baja...
Ni los te odio me sirven.
Cartas sobre la mesa.

Simplemente un mundo aparte creado por nosotros mismos,
donde nadie más tenía cavida...
Una ilusión que hacía que riéramos hasta que nos dolíera la barriga...
Abandoné el tren a tiempo...
Era algo sin pies ni cabeza...
Si hubiera sabido que era la última vez, tal vez lo hubiera hecho de otra manera...
Cuando se te abren puertas y ventanas, rara vez tienes claro desde el principio por donde salir,
pero una cosa queda clara, y es que cuando dudas en coger una puerta, es porque quieres cerrar la que tienes detrás...
No hay más ciego que el que no quiere ver...
Palabras que se han quedado debajo de la cama, aguardando salir de bocas cobardes...
Nunca entenderé ese miedo a enfrentarse a lo que uno siente...
¿Por que se alegra todo el mundo menos yo?
Putas decisiones...
Menos mal que no me regalaste la foto...
Hubiera tenido que emigrar de mi habitación...
Porque solo la quiero si se va a quedar, para nada, prefiero no tenerla...
¿Cuantas sonrisas tengo?
Yo me se las tuyas...
No voy a dejar que disfraces más las palabras, lo que quieras decirme, va a tener que ser con tus palabras...
No acepto más no puedos, ni más cosas dichas en voz baja...
Ni los te odio me sirven.
Cartas sobre la mesa.
